Guatemala 20 de octubre de 2009
Discurso del Señor Vicepresidente de la República
Doctor Rafael Espada en la conmemoración del 20 de Octubre
Muy buenos días personeros del gobierno, representantes del gobierno municipal, guatemaltecos todos, hoy es un día muy especial. El arquitecto ha hecho una revisión arquitectónica, logística y urbanística al haber trazado una calle especial con un nombre especial. Pero yo quiero ir un poco más allá de una calle, un boulevard o un nombre, es increíble que 65 años hace, que la gesta que hoy goza el pueblo de Guatemala, se reconozca como una calle. ¡Qué bueno!
Siempre la justicia llega y es trascendental este nombramiento para recordar una gesta tan importante. Los pueblos explican su historia sobre cómo se van conformando, como lo dijo el arquitecto; y así vemos hoy que tenemos 65 años para reconocer una gesta importantísima para la región centroamericana, principalmente para Guatemala.
El día de hoy, 20 de octubre, hace 65 años, me acuerdo porque es mi edad, por eso siempre la recuerdo y les digo la fecha muy bien, yo nací en el 44 y recuerdo muy bien la construcción de esta área, aunque era muy pequeño, mi mamá me traía por aquí porque había un gran relajo de construcción por todos lados y habían camiones y una gran expectativa de una ciudad olímpica que Guatemala presentó a los juegos panamericanos, una gesta olímpica que recuerdo muy bien, espectacular en la región.
Pero recordemos más el significado de la fecha del día de hoy y ese reconocimiento que hacemos al 20 de Octubre; y a las autoridades municipales les agradezco muchísimo que hayan dirigido y enfocado este esfuerzo. Agradezco también al Secretario de la Paz y al Ministro de Cultura y Deportes que siempre han estado preocupados por dignificar las fechas del país.
Pero el 20 de octubre es más que una gesta política, es mucho más que una actividad ideológica o política, es una gesta humana. Deseo hacer un par de reflexiones que son importantes para todo el pueblo guatemalteco. Me dirijo hoy a toda Guatemala porque el 20 de octubre es una gesta nacional de todos los ciudadanos, no importa qué ideología, qué religión, qué grupo o qué ideas tengamos; el 20 de octubre marcó en Guatemala una fecha histórica e importantísima en América Latina.
Esta región tenía gobiernos dictatoriales con fuerza de sumisión, pero un poco más de la mitad del siglo, Guatemala contaba con una juventud organizada, lo que es muy importante; esta gesta fue hecha por la juventud guatemalteca, obreros, estudiantes, militares y campesinos; juntos, decidieron cambiar al país, pero cambiarla juntos.
Fue la primera visión de unidad en este país, todos los grupos se unificaron y levantaron una bandera de libertad y de justicia y dijeron “hasta aquí, Guatemala tiene que dar un paso adelante”. En una situación mundial muy crítica con fuerzas políticas, económicas y sociales. Sin embargo, la juventud guatemalteca se levantó y formó un gobierno con una visión increíble.
Probablemente, como lo vemos en la historia, un poquito más temprano de lo que debería de ser. Sin embargo, dimos un ejemplo significativo. Las gestas sociales de Guatemala que se lograron son increíbles, y todos lo recordamos: la seguridad social, la estructura educativa del país, escuelas tipo federación; se vio la dirección del país. Toda la organización de los trabajadores de Guatemala, los sindicatos, la justicia de un país se levantó.
Sin embargo, todos sabemos que 10 años más tarde, grupos de intereses a nivel mundial cambiaron de nuevo la historia de Guatemala; pero, esa llama persistió, hubo una llama dolorosa con conflictos armados, pero al final llegamos a decidir y a firmar un documento de la paz.
En 1996 las autoridades, los grupos políticos, económicos y sociales del país decidieron aplacar y calmar ese conflicto interno que nos estaba destruyendo, y hacer un tratado de paz. Este tratado, no sólo es un papel o un convenio, es un proyecto de nación, es un ideal que tenemos que realizar. Me alegro mucho que el Secretario de la Paz esté aquí porque su trabajo es desarrollar esos proyectos para cumplir con los compromisos pendientes. Yo he estado revisando lo que firmamos hace 13 años en el 96 y poco se ha cumplido.
En el área de salud, que es una de las que más me preocupan, por el hecho de ser médico, de los siete compromisos de los Acuerdos de Paz, ni uno solo se ha cumplido; sin embargo, están allí y tenemos que trabajar, no quiero que desmayemos. Pero la idea de traer todo esto hoy, es que en nombre de esa Revolución del 20 de Octubre que hoy honramos con este boulevard, persista en nosotros y recordemos que Guatemala sí puede estar unida. Guatemala sí puede trabajar con todos sus ciudadanos y el llamado hoy en el siglo XXI es de la unidad nacional.
Pasamos un siglo XX grandísimo con descubrimientos científicos y técnicos increíbles, llegamos a la luna, inventamos la televisión, los celulares y la comunicación electrónica, el mundo se volvió pequeño. Hoy podemos saber perfectamente lo que está pasando cada segundo en el mundo entero. Sin embargo, el siglo XX tuvo grandes tragedias, dos guerras mundiales.
Por eso el Hospital Roosevelt se llamó así, porque es un centro de salud que instaló el gobierno americano en Guatemala, pero una vez terminada la guerra, lo regalaron al país, originalmente era para retirados americanos en Guatemala. Es así que nombraron Hospital Roosevelt y Avenida Roosevelt.
Sin embargo, hoy enfocamos un siglo nuevo, todos esos malos ejemplos que tuvimos del siglo XX, las buenas ideas y los malos ejemplos nos van a servir para crear un siglo XXI con una esperanza, un siglo XXI con una nueva revolución. Este siglo va a ser de revolución, pero una revolución diferente a la del siglo XX, va ser una revolución sin holocausto, sin sangre, sin violencia, una revolución social, con dirección y sentido humano.
Hay cuatro principios que vamos a tener que mantener para que Guatemala salga adelante: primero, el ejemplo de la Revolución de 1944, la unidad nacional, tenemos que trabajar todos juntos; es bonito hablar de unidad, pero no podemos hablar de unidad si no tenemos respeto a los demás y respeto a nosotros mismos, dar el ejemplo nosotros con una conducta verdaderamente humana y verdaderamente racional. Pero para lograr este verdadero respeto humano, necesitamos tolerancia, no me tienen que caer todos bien, ni me tienen que caer todos mal, pero sí debo de tolerar y de sobrevivir y escuchar a todos.
Podemos hacer grandes diferencias porque la sabiduría del ser humano es tolerar, escuchar y razonar, si lo logro convencer qué bueno, si me convence qué bueno y si no nos convencemos qué bueno, lo platicamos; pero hagamos un proyecto de respeto para que al final todos tengamos dignidad, y esas son las cuatro cosas que un ser humano debe siempre de tener: unidad, respeto, tolerancia y dignidad; pero dignidad no sólo es una palabra, dignidad son cosas básicas, darle de comer a nuestros niños, darles educación, darles salud, darle respeto al ser humano, vivir todos juntos, respetarnos unos a otros. Siempre he dicho que todos tenemos el derecho de vivir bien, pero no a costillas de otros sino con la participación de todos.
Hoy, en esta gesta revolucionaria miremos hacia adelante, a esa nueva revolución, la revolución del siglo XXI, la revolución humanitaria, el ser humano va primero y siempre me gusta recordar que nuestro país puede dar el ejemplo. Inspirémonos en que todos juntos podemos llegar a una mejor Guatemala, a una mejor región y a un mejor mundo.
Creo que somos un planeta muy pequeño con una sola raza, la raza humana y un sólo país que es el planeta tierra.
Muchas gracias.
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