21.10.09 Convenio para dar asistencia en caso de desastres naturales.

Discurso del Señor Vicepresidente de la República
Doctor Rafael Espada
Durante la firma del acuerdo entre Guatemala y Naciones Unidas y CONRED
 
Guatemala 21 de octubre de 2009

 
 
Amigos todos, este es un día muy especial y una celebración tremendamente importante para Guatemala y para la región.  Creo que es momento para reflexiones, como le decía yo a Mauricio, a mí no me gusta la palabra desastre, porque los desastres los provocamos nosotros; como bien dijo, son fenómenos naturales que suceden en el planeta y que producen desastres a todo nivel.
 
Nuestra función como seres humanos, como administradores públicos y como miembros de este planeta, es minimizar el impacto de esos fenómenos. Vivimos en un mundo cambiante, dinámico, biológico, un planeta relativamente pequeño en el sistema solar y hoy en día con las comunicaciones, se vuelve más pequeño; entonces, pensemos en este planeta tierra, que nos da todo lo que tenemos. Nos da la existencia y es nuestra obligación preservarla. Debemos irnos adaptando y tenemos que trabajar bien y planificar esta existencia que nos brinda este bello planeta.
 
Sin embargo, sabemos que en este cambio biológico hay fenómenos que suceden, como la lluvia, pero también hay sequías, hay terremotos; hay una serie de fenómenos que producen reacciones y acciones en una sociedad y en una comunidad; nuestra misión es prevenirla.
 
Como les digo, celebro mucho el día de hoy que la comunicad internacional y la gran red humanitaria firme un acuerdo con Guatemala para planificar una visión inteligente de nuestra adaptabilidad como seres humanos en este planeta.
 
Guatemala es un país bellísimo de la eterna primavera, que ahora está cambiando un poco esta primavera por estos fenómenos naturales, pero es  parte de la evolución del planeta. Los fenómenos, algunos son naturales y otros son producidos; sin embargo, como seres humanos tenemos que planificar y decidir mejor.
 
Podemos hacer muchas cosas buenas o malas con lo que tengamos, venimos de un siglo XX con unos avances técnicos increíbles; sin embargo, esos avances han servido para cosas buenas o para cosas malas, dependiendo de los directores y de los que toman decisiones en el mundo y esa es la responsabilidad que tenemos ahora, pero no sólo los que tomamos decisiones, sino también todos los seres humanos, todos en nuestro diario vivir podemos participar, promover o destruir este planeta; desde tirar la basura, desde no tener filtros en los carros, desde nuestra actitud diaria podemos mejorar o podemos destruir este planeta.
 

Ejemplo clásico del siglo XX es la energía atómica, que es un gran fenómeno que el ser humano en una forma biológica puede promover o formar cosas buenas y cosas malas; hicimos una bomba atómica para destruir y matar gente, pero a la vez la energía atómica puede ser limpia y esa es la diferencia que tenemos que ver.
 
La red humanitaria se ha agrupado para planificar y reaccionar en formas diferentes, primero la parte productiva: nosotros tenemos que prevenir y prepararnos para cualquier fenómeno. Como bien decía, a veces no podemos prevenir un terremoto, pero sí podemos prevenir las reacciones de un terremoto, podemos hacer estudios, porque hoy en día hay metodología computarizada para poder pronosticar el movimiento de las placas terrestres, para poder pronosticar qué áreas son de alto peligro; y en esas áreas crear sistemas de asistencia en la que en caso de un terremoto, se minimice la destrucción de edificios y la destrucción de vidas.
 
Y en caso de terremotos, hay sistemas de prevención y preparación para minimizar estos fenómenos, y así, podríamos citar miles de ejemplos. Creo que hoy la carta humanitaria nos hace reflexionar y ver para que planifiquemos un mejor país y una mejor región. 
 
Guatemala la veo como un país muy importante en la región, pero no pensemos solo por Guatemala, creo que el concepto de naciones unidas es lo que debemos de tener para este siglo XXI.
 
Dentro de un par de días vamos a estar celebrando un  aniversario más de naciones unidas, un concepto increíblemente humanitario que ha tenido sus alzas y bajas, sus sombras, sus luces, pero básicamente ha existido porque representa la unificación de los seres humanos que es lo que todos tenemos que hacer. El siglo XX como decía, siempre fue un siglo de alta tecnología, de altos alcances, pero también de mucha destrucción humana, de mucho egoísmo, de mucha envidia, de mucha visión personal de un materialismo exagerado.
 
Por eso vemos las crisis que hemos tenido, desastres económicos, una irresponsabilidad del sistema financiero del mundo entero, que las instituciones que nosotros respetamos, la misma banca destruyó el sistema económico, fenómenos naturales que hemos provocado, crisis de petróleo que nosotros provocamos. 
 
Creo que el siglo XXI, como siempre lo he dicho, es el siglo de la humanidad, y va ser un siglo revolucionario, de grandes cambios, pero cambios pacíficos, cambios humanitarios y va a ser el siglo de la humanidad.
 
Vamos a tener la suerte de existir en el siglo de la humanidad y va ser una huella indeleble en la existencia del ser humano. Hay principios básicos y como también decía  Mauricio, todos tenemos el derecho de vivir bien; el ser humano en este planeta, todo ser humano, no importa qué religión, qué tamaño, que color tenga, tiene derecho a vivir bien, pero no a costillas de otro sino con la participación de todos. 
 
Con ese ritmo de congruencia humanitaria basada en tres principios que siempre menciono: el respeto a uno mismo, el respeto a los demás y la tolerancia. Es decir, que para tener respeto tenemos que tener tolerancia y entender y escuchar; esto no quiere decir que tenemos que estar de acuerdo con todo, pero sí tener ese respeto y esa tolerancia para que conjuntamente hagamos una vida con dignidad, y que esa dignidad perdure para respeto del ser humano y es lo que estamos firmando el día de hoy, el respeto al ser humano de este planeta.
 
Guatemala, como miembro de este istmo tan bello y tan rico, tiene que tomar el liderazgo de la región, estamos trabajando áraduamente para desarrollar una Mesoamérica, para que conjuntamente con Norteamérica y Suramérica sigamos en este continente americano que tiene tanto potencial natural, ecológico, hídrico, de tierras. Tenemos una gran responsabilidad nutricional, de salud y otra cosa muy importante, la educación; tenemos que educar y preparar a los seres humanos, sólo así vamos a lograr los tres principios de la vida que dije anteriormente, que son: respeto, tolerancia y dignidad.
 
Muchas gracias.